2 de julio, 1930 – 21 de diciembre, 2025

En la madrugada invernal del 21 de diciembre de 2025, se apagó una de las luces más brillantes del feminismo espiritual contemporáneo. Barbara G. Walker no solo dejó este mundo; nos dejó un universo entero de conocimiento recuperado, de hilos tejidos entre la artesanía y la sabiduría ancestral, de voces femeninas que resonarán por generaciones.
A sus 95 años, después de una batalla contra una dura enfermedad, Walker cerró el último capítulo de una vida extraordinaria que abarcó múltiples disciplinas, desafió ortodoxias milenarias y restauró el conocimiento sagrado de la feminidad que las culturas patriarcales habían intentado borrar de la historia.
Los hilos de una vida multifacética
Nacida como Barbara Goodwin Jones en Filadelfia el 2 de julio de 1930, Walker era la encarnación viviente del Renacimiento femenino. Estudió periodismo en la Universidad de Pensilvania, donde se graduó con honores Phi Beta Kappa, y comenzó su carrera profesional en el Washington Star de Washington, D.C. Casada con el químico investigador Gordon Walker desde 1952 hasta la muerte de él en 2017, fue madre, periodista, profesora de danza (técnica Martha Graham), diseñadora de tejidos, pintora, escritora y, finalmente, una de las voces más influyentes en la recuperación de la espiritualidad femenina.
Su trabajo voluntario en una línea telefónica de ayuda para mujeres maltratadas y adolescentes embarazadas a mediados de los años 70 se convirtió en el punto de inflexión que transformaría su trayectoria. Confrontada diariamente con el sufrimiento causado por las estructuras patriarcales, Walker comenzó a investigar las raíces religiosas e históricas de la opresión femenina. Lo que descubrió cambiaría no solo su vida, sino también la de innumerables mujeres en todo el mundo.
La revolución del tejido
Antes de convertirse en una referencia del feminismo espiritual, Walker ya había revolucionado el mundo del tejido. A pesar de confesar que no le atraía en absoluto; cuando lo aprendió en la universidad, se convirtió en una de las expertas más reconocidas en la materia. Entre los años 60 y 70, publicó varios volúmenes de referencia en tejido que se han convertido en clásicos por su exhaustividad y claridad.
Su serie Knitting Treasury documenta más de mil puntadas diferentes de tejido, muchas de ellas creadas por ella. Obras como A Treasury of Knitting Patterns y A Second Treasury of Knitting Patterns siguen siendo referencias indispensables para tejedores de todo el mundo. Sin embargo, lo que podría haber sido simplemente una carrera exitosa en las artes textiles se revelaría como la primera hebra de un tapiz mucho más complejo y trascendental.
La gran obra: desenterrando mitos y secretos
En 1983, tras veinticinco años de meticulosa investigación, Walker publicó lo que se convertiría en su obra magna: The Woman’s Encyclopedia of Myths and Secrets (La Enciclopedia de Mitos y Secretos de la Mujer). Esta monumental obra de más de 1.350 entradas examina mitología, antropología, religión y sexualidad desde una perspectiva feminista radical. La enciclopedia rastrea los orígenes prenpatriarcales de conceptos, símbolos, diosas, dioses, brujas, hadas, gigantes y una multitud de fenómenos culturales, revelando precisamente lo que otras enciclopedias omiten o tergiversan.
Walker exploraba las historias detrás del origen de las palabras, leyendas, supersticiones y costumbres, desentrañando cómo las culturas patriarcales habían distorsionado sistemáticamente las tradiciones matrifocales anteriores. Walker recuperó fragmentos valiosos de una historia deliberadamente ocultada.
La feminista escéptica: espiritualidad sin dioses
Una de las contribuciones más singulares de Walker al pensamiento feminista fue su capacidad para reconciliar el ateísmo con la espiritualidad centrada en lo femenino. Declarándose abiertamente atea, Walker no creía en la existencia de deidades, pero sí en el poder transformador de la imagen de la Diosa como herramienta psicológica y cultural para las mujeres.
En The Skeptical Feminist: Discovering the Virgin, Mother, and Crone (1987), Walker narra su autobiografía espiritual: su alejamiento de la educación cristiana tradicional hacia una apreciación de la idea de la Diosa y una visión escéptica y feminista de la sociedad. Para Walker, la espiritualidad era un sentimiento, mientras que la religión era un negocio creado por hombres para beneficio de los hombres y la supresión de las mujeres.
“Distingo entre espiritualidad y religión, explicaba. La espiritualidad es un sentimiento; la religión es un negocio. Tal como la practican las religiones patriarcales como el cristianismo, el judaísmo y el islam, es un negocio creado por hombres, para beneficio de los hombres y para la supresión de las mujeres”. Walker argumentaba que una mujer era vulnerable a todo tipo de dolores y culpas mientras intentara relacionarse con un dios llamado “padre”.
Su posición no estaba exenta de controversia, incluso dentro del propio movimiento feminista. Walker también criticó firmemente las tendencias New Age irresponsables. Para ella, la liberación de las mujeres requería tanto espiritualidad como pensamiento crítico y racionalidad científica.
Restaurando a la Diosa: re imaginando la creación
En Restoring the Goddess: Equal Rites for Modern Women (2000), Walker ofrece una reformulación poética y radical del mito de la creación. Comienza así:
“En el principio, en el tiempo que no era tiempo, nada existía sino el Útero. Y el Útero era un caldero oscuro sin límites de todas las cosas en potencia: una sopa caótica de sangre de materia y energía, fluida como el agua pero sólida como el barro con sales de la tierra; caliente como el fuego pero agitándose y burbujeando incansablemente con todos los vientos. Y el Útero era la Madre, antes de que tomara forma y diera forma a la Existencia. Ella era la Profundidad…”
Esta visión cosmológica, que invierte la narrativa del Génesis bíblico, no era simplemente un ejercicio literario. Era una propuesta audaz para establecer una alternativa liberadora al mito judeocristiano, compatible con el papel esencial de las mujeres en la sociedad y libre de la superstición y las imágenes degradantes características de la religión tradicional dominada por hombres.
La artista visionaria
El talento de Walker no se limitaba a la palabra escrita. Como artista visual, creó 78 pinturas originales para el Barbara Walker Tarot Deck y 64 más para su baraja del I Ching of the Goddess, ambas publicadas con libros complementarios.
Walker se sintió atraída por el Tarot al descubrir que era fundamentalmente un sistema religioso con un simbolismo fuertemente matriarcal y precristiano. Sus pinturas para las cartas no eran meras ilustraciones decorativas, sino representaciones cuidadosamente investigadas de arquetipos femeninos ancestrales. Del mismo modo, su adaptación del I Ching restaura elementos matriarcales que habían sido alterados durante el período confuciano, cuando la cultura china se orientó hacia el patriarcado.
El legado bibliográfico
La obra escrita de Walker es verdaderamente prolífica y abarca múltiples géneros y disciplinas. Además de las ya mencionadas, sus contribuciones incluyen:
The Woman`s Dictionary of Symbols and Sacred Objects (1988), un compendio exhaustivo del simbolismo femenino a través de culturas y épocas. The Crone: Woman of Age, Wisdom, and Power (1985), una exploración profunda de la figura de la anciana sabia en sociedades antiguas y su relevancia para las mujeres contemporáneas. Woman’s Rituals: A Sourcebook (1990), una guía práctica para mujeres que desean incorporar técnicas de meditación y rituales en sus vidas. Man Made God: A Collection of Essays (2010), un análisis crítico de cómo las religiones patriarcales han construido conceptos divinos a su imagen. Belief and Unbelief (2014), una reflexión madura sobre la fe y el escepticismo.
Walker también incursionó en la ficción feminista con obras como Feminist Fairy Tales y Amazon: A Novel, re imaginando narrativas tradicionales desde perspectivas que empoderan a las mujeres como protagonistas de sus propias historias.
Reconocimientos e impacto perdurable
El trabajo de Walker no pasó desapercibido. La Asociación Humanista Americana la nombró “Heroína Humanista”; en 1993, y en 1995 recibió el premio Women Making Herstory; de la Organización Nacional de Mujeres de Nueva Jersey. Era miembro vitalicia de la Fundación por la Libertad de Religión y participaba activamente en organizaciones humanistas.
La influencia de Barbara Walker trasciende la academia y se extiende a los movimientos espirituales contemporáneos, la brujería moderna, el neopaganismo y la terapia feminista. Para innumerables mujeres, sus libros fueron portales hacia formas alternativas de entender lo sagrado, lo femenino y el poder.
Su capacidad única para combinar erudición meticulosa con pasión activista, rigor intelectual con imaginación mítica, y escepticismo científico con apreciación de lo espiritual, la convierte en una figura singularmente importante en el feminismo de la segunda ola y más allá. Walker entendía que la liberación de las mujeres no era solo una cuestión política o económica, sino también psicológica, espiritual y cosmológica.
Sus libros continúan siendo referencias fundamentales en estudios de género, historia de las religiones, antropología feminista y espiritualidad de la Diosa. Las tejedoras de todo el mundo siguen consultando sus manuales de tejido, y las buscadoras espirituales siguen encontrando inspiración en toda su obra.
El último hilo
Barbara Walker vivió sus últimos años en Sarasota, Florida, rodeada del amor de su familia y del conocimiento de que su obra perduraría. Había sido esposa durante 65 años hasta la muerte de Gordon en 2017, madre de un hijo, y mentora de incontables mujeres a través de sus escritos, talleres y grupos de espiritualidad femenina.
Al morir el 21 de diciembre de 2025, justo en el solsticio de invierno, el momento del año en que la oscuridad es más profunda antes de que la luz comience a regresar, Walker dejó un legado que ilumina. Como ella misma escribió en Restoring the Goddess:
A cada cosa viviente, la Madre le dio una forma temporal que eventualmente se disolvería, de vuelta una vez más en el caldero infinito y agitado del potencial, donde materias y energías se intercambian y recombinan constantemente. Hizo del mundo una imagen de ese caldero uterino, para que cada forma de vida se sustente absorbiendo, descomponiendo y asimilando otras formas
Barbara Walker se ha disuelto en ese caldero cósmico, pero las formas que creó, los hilos que tejió, las palabras que escribió y las imágenes que pintó continúan nutriendo nuevas vidas, nuevas búsquedas, nuevas revoluciones. Su legado es un tapiz complejo de conocimiento recuperado, escepticismo valiente, creatividad artística y compasión profunda por las mujeres que sufren bajo estructuras opresivas.
No creía en dioses, pero nos enseñó a creer en nosotras mismas. No creía en el más allá, pero creó obras que vivirán mucho más allá de su tiempo. Atea devota de la Diosa, tejedora de revoluciones, guardiana de secretos ancestrales y narradora de nuevos mitos, Barbara G. Walker fue, en el sentido más profundo, una de las madres de nuestro despertar espiritual.
Que su memoria sea una bendición. Que sus palabras continúen liberando. Que sus hilos sigan tejiendo el mundo que soñó: uno donde las mujeres conozcan su poder, honren su sabiduría y recuperen su lugar sagrado en la historia del cosmos.
)O(
En el principio era el Útero, y el Útero era la Madre,
y la Madre tejió el mundo con hilos de estrellas y sangre,
y Barbara Walker nos enseñó a recordar…